top of page
Search

Entre lo que heredaste… y lo que eliges

El Hierofante, Los Enamorados y los valores en la recuperación


Hace poco escuché a un creador de contenido en Tiktok hablar de la carta de tarot El Hierofante de una forma distinta a la habitual. No como autoridad o tradición únicamente, sino como el sistema de significado en el que nacemos.


Eso se me quedó muy presente. Y se conectó mucho con algo que plantea Catherine Cook-Cottone en el libro Embodiment and the Treatment of Eating Disorders: que muchas personas en procesos de recuperación siguen viviendo desde valores que nunca eligieron realmente.


El Hierofante: lo que aprendiste antes de poder elegir



El Hierofante es una carta que se asocia con la tradición, las normas y las instituciones. Con aquello que se transmite de generación en generación.


Pero también puede leerse de una forma más amplia: como el sistema de significado en el que nacemos. Es todo aquello que se nos enseña antes de que podamos cuestionarlo: el lenguaje, los valores, las creencias, las formas de vincularnos, lo que se considera correcto, valioso o digno.


Ahí se construyen muchas veces, sin que lo notemos, ideas como:

  • “Ser disciplinada es más valioso que escucharte”

  • “Tu cuerpo debe verse de cierta forma para ser aceptado”

  • “El control es mejor que la incertidumbre”

  • “Descansar es flojera”

  • “Vales por lo que logras”


Nada de esto aparece de la nada. Se aprende, se respira, se normaliza. Y muchas veces se encarna.


Pero el Hierofante no es el problema, es necesario. Porque es a través de eso que heredamos que aprendemos a vivir en el mundo, a pertenecer, a tener una estructura desde la cual empezar.


Nos da un lenguaje, una referencia, un lugar. Nos permite orientarnos cuando todavía no sabemos quién somos. Sin ese marco, no habría desde dónde construir identidad.


El conflicto no está en haberlo aprendido, sino en que nunca se vuelva cuestionable.


Cuando los valores heredados se vuelven problema


Desde fuera, estos valores pueden verse incluso como “positivos”: logro, disciplina, autocontrol, perfeccionismo. Pero en muchos procesos de TCA, lo que empieza a doler no es solo la relación con la comida, sino la rigidez de esos valores.


Porque dejan de ser una guía y se convierten en una exigencia, y ahí pasa algo importante:

Cuando no se cuestiona lo aprendido, se vive como si fuera la única forma posible de ser.


Los Enamorados: el momento de elegir



Y es ahí donde se vuelve necesaria la siguiente carta: Los Enamorados


En el tarot, esta carta no habla solo de amor romántico, sino de elección, de alineación interna, de tomar decisiones que implican dejar otras cosas atrás. No es una carta cómoda, es una carta que confronta.


Porque elegir no es solo decir que sí, también es reconocer lo que ya no puedes seguir sosteniendo. A veces, implica dejar de ser quien eras para sostener el amor, la aprobación o la pertenencia.


Y entonces la pregunta cambia: ya no es “¿qué debería hacer?”, sino “¿esto que estoy sosteniendo… realmente es mío?”


Valores heredados vs valores elegidos (ejemplos)


Este paso no es abstracto, es muy concreto, y suele verse así:

Pasar de “tengo que controlarme” a → “quiero aprender a confiar en mi cuerpo”.

Pasar de “mi valor está en mi productividad” a → “mi valor no depende de cuánto hago”.

Pasar de “comer bien es hacerlo perfecto” a → “comer también puede ser flexible, suficiente y humano”.

Pasar de “debo cumplir expectativas” a → “quiero vivir de forma más alineada conmigo, con mi verdad”.


No es que un día decides y ya está. Es un proceso, a veces lento, a veces ambivalente. Porque soltar valores heredados también puede sentirse como perder identidad.


Recuperación y sentido: algo más grande que el síntoma


Algo que me parece profundamente importante del enfoque de Cook-Cottone es esto:

Cuando toda la atención está puesta en calorías, peso, reglas o síntomas, la vida se vuelve pequeña.


El trastorno empieza a ocupar un lugar central.


Pero cuando se empieza a trabajar en valores, propósito y sentido, algo se reacomoda. La vida se vuelve más grande que el síntoma. Y eso no lo elimina mágicamente, pero sí cambia la dirección.


Un ejercicio para empezar a cuestionar (inspirado en el libro)


No necesitas tener todas las respuestas para empezar. De hecho, parte del proceso es aprender a vivir la pregunta.


Te propongo esto:


1. Puedes hacer una pausa antes de responder. No desde la cabeza rápida, sino dándote unos minutos de quietud.


2. Y sin editar demasiado te sugiero escribir:

  • ¿Qué cosas rigen hoy mi forma de comer, moverme o verme?

  • ¿De dónde aprendí eso? (familia, cultura, experiencias, comentarios)

  • ¿Qué valores están detrás de esas reglas?


3. Ahora, podrías cambiar de lugar la pregunta:

En lugar de“¿qué debería hacer?”

Te invito preguntarte:

  • Si mi vida no estuviera guiada por el miedo o el control… ¿qué sería importante para mí?

  • ¿Qué tipo de relación con mi cuerpo y la comida se sentiría más alineada conmigo?

  • Si pudiera elegir desde un lugar más honesto… ¿qué cambiaría, aunque fuera un poco?


4. No busques una respuesta perfecta. Puedes quedarte con una sola frase, algo como:

“Quiero aprender a tratarme con más respeto”, “Quiero vivir con más libertad, aunque me dé miedo”, “Quiero escucharme más”, eso ya es empezar a moverte del Hierofante… hacia los Enamorados.


Para cerrar


Recuperarte no es solo cambiar lo que haces, es revisar desde dónde lo haces.

Y poco a poco, empezar a elegirte…incluso cuando eso implique soltar lo que un día te ayudó a pertenecer.



Inspirado en:

  • Embodiment and the Treatment of Eating Disorders. The body as a resource in recovery de Catherine Cook-Cottone.

  • Reflexiones sobre las cartas del Hierofante y los Enamorados compartidas por Anthony Makar en Tiktok.

 
 
 

Comments


Sígueme en redes sociales para ver mi contenido

  • Instagram
  • Facebook
  • Whatsapp

kg.nutricion@gmail.com+ 52 (867) 129 1815

Nuevo Laredo, México

©2020 by Karla Garza Nutrición. Proudly created with Wix.com

bottom of page